Puerto costero que volvió a cantar
Después del temporal, la sala comunal quedó sin luz ni alegría. Un sábado, con panderos, cartulinas y tizas, armaron un concierto de canciones heredadas y murales con nombres de embarcaciones. En noventa minutos, adultos mayores enseñaron estribillos, niñas pintaron olas y alguien grabó un coro improvisado que hoy suena en la radio local. No resolvió techos, pero devolvió latido y coordinación, recordando que el mar también trae encuentros y que la voz conjunta puede sostener duelos prolongados.